
Bosque y cultivo
Diligencia debida EUDR: qué pide y cómo se prueba
Qué es la diligencia debida del reglamento europeo de deforestación, los tres pasos que exige, el calendario tras la prórroga y qué aporta el satélite.
Escuchar

Para verificar que una parcela cumple el reglamento europeo de deforestación hay que mirar dos momentos: antes del 31 de diciembre de 2020 y después [1]. La pregunta práctica es con qué imagen se miran, porque no todas ven lo mismo ni todas cuestan lo mismo.
La respuesta corta: la resolución tiene que ser menor que el cambio mínimo que hace falta detectar. Todo lo demás se deriva de ahí.
No es “si hay bosque”. Es si hubo un cambio de cubierta en esa geometría concreta, en una fecha concreta.
En café y cacao bajo sombra eso significa detectar la desaparición de un grupo de árboles dentro de un dosel que sigue existiendo. Un claro de media hectárea mide unos 70 por 70 metros; uno de un cuarto de hectárea, 50 por 50.
Ese número es el que manda. Si el píxel mide 30 metros, un claro de 50 por 50 ocupa dos o tres píxeles y se confunde con el ruido de la serie. Si mide 10, ocupa veinticinco y se ve.
| Fuente | Resolución | Revisita | Archivo | Coste |
|---|---|---|---|---|
| Landsat | 30 m | 16 días | desde 1984 | gratuito |
| Sentinel-2 | 10 m | 5 días | desde 2015 | gratuito |
| Sentinel-1 (radar) | ~10 m | 6–12 días | desde 2014 | gratuito |
| Constelaciones diarias | ~3 m | casi diaria | según contrato | de pago |
| Muy alta resolución | 30–50 cm | por encargo | según archivo | por escena |
Las tres primeras filas son datos públicos de los programas Landsat y Copernicus [2][3][4]. Las dos últimas son comerciales y se contratan por zona y periodo.
Se habla siempre de resolución y casi nunca de frecuencia, pero en el trópico la frecuencia es lo que decide si hay evidencia o no.
Una escena cada dieciséis días con un 60 % de probabilidad de nube deja, en la práctica, dos o tres imágenes limpias al año. Con eso no se acota una fecha de cambio: se acota un semestre.
Una escena cada cinco días cambia el problema. Aunque se pierdan tres de cada cuatro pasadas, quedan entre diez y veinte imágenes utilizables al año, suficientes para situar un cambio en un mes y para distinguir la variación estacional del cultivo de un corte real.
Por eso una fuente de 3 metros con pasada casi diaria puede ser más útil que una de 1 metro que solo tiene dos escenas en todo el periodo. La resolución dice qué se puede ver; la revisita, cuándo.
Y ambas dependen de tener bien la geometría de partida: sobre un polígono mal dibujado, ninguna de las dos sirve de nada, como se detalla en punto o polígono por parcela.
Es la fuente que resuelve la mayor parte del trabajo. Diez metros por píxel en las bandas visibles e infrarrojo cercano, revisita nominal de cinco días y archivo continuo desde 2015 [3].
Eso cubre bien el periodo que importa: hay imagen abundante antes y después de la fecha de corte, con frecuencia suficiente para encontrar escenas sin nube incluso en zonas tropicales.
Su límite es el tamaño. Un cambio de un cuarto de hectárea se ve; uno de cincuenta por cincuenta metros parcialmente cubierto por sombra de árbol, no siempre. Y en parcelas pequeñas bajo dosel cerrado, el píxel de 10 m mezcla cultivo y bosque, lo que complica cualquier clasificación automática.
Treinta metros y revisita de dieciséis días son poco para detectar un claro pequeño, pero Landsat tiene algo que nadie más tiene: archivo continuo desde los años ochenta [2].
Eso sirve para una pregunta distinta de la del reglamento, pero igual de útil: desde cuándo es cultivo esa parcela. Un cafetal que ya aparecía en 1995 no plantea ninguna duda sobre 2020, y demostrarlo es más barato que analizar la serie reciente en detalle.
Como prueba de cambio reciente, en cambio, Landsat solo sirve para tala grande.
En el trópico húmedo la nubosidad es la restricción real: hay meses en los que ninguna escena óptica sirve. El radar de Sentinel-1 atraviesa la nube y observa cada 6 a 12 días según la zona [4].
Lo que aporta no es color sino estructura: la señal responde a la rugosidad y al volumen de la vegetación, así que una tala cambia la respuesta aunque la parcela vuelva a verse verde poco después.
Su desventaja es que el radar es más difícil de interpretar y más sensible a la humedad y al terreno. En la práctica se usa como fuente de contraste, no como fuente principal: confirma o desmiente lo que la imagen óptica sugiere.
Hay dos situaciones en las que los datos públicos no bastan.
Linderos que no se distinguen a 10 m. En cafetales bajo sombra, el contorno de la parcela pasa entre árboles. Para dibujarlo hace falta imagen de decenas de centímetros. En nuestro caso sobre dos cafetales trabajamos con 47 cm por píxel para la escena anterior a la fecha de corte.
Ventanas sin escena pública utilizable. Si el periodo crítico quedó cubierto de nube en todas las pasadas, hay que buscar archivo comercial de esa fecha. Se paga por escena y el precio depende del sensor y de si la imagen ya existe o hay que programar una adquisición nueva.
La regla de gasto es simple: datos públicos para todo el lote, imagen comercial solo donde hay duda.
Cuando la imagen en color no aclara si un cambio es tala o es poda, la altura de la vegetación suele resolverlo.
Un cafetal bajo sombra mantiene su dosel alto año tras año. Una tala lo baja de golpe y no lo recupera en una temporada. Por eso una serie de altura estable es evidencia fuerte de que no hubo corte, incluso cuando el color varía.
En nuestro caso, la altura del dosel se mantuvo en 14,6 m en 2020 y en 2025, y eso fue lo que permitió descartar una anomalía que la imagen óptica sí mostraba.
Existen mapas mundiales de pérdida de cobertura arbórea, el más conocido a 30 metros y con serie anual desde 2000 [5]. Son útiles, pero conviene saber para qué.
Sirven para cribar: pasar cientos de parcelas por encima y quedarse con las que muestran algo.
No sirven como prueba por sí solos, por dos motivos. Su resolución no ve el cambio pequeño bajo sombra, y su definición de “cobertura arbórea” no distingue bosque de cultivo arbolado, que es justo la distinción que el reglamento necesita.
Usarlos como única fuente es el error más repetido en expedientes EUDR.
El orden importa porque el gasto crece en cada escalón. Un lote de trescientas parcelas puede cribarse entero con datos gratuitos; de ahí suelen salir entre diez y treinta que exigen mirada fina, y solo unas pocas acaban necesitando imagen de pago.
Elegir bien la fuente sirve de poco si después no queda registro de qué se miró.
De cada escena usada conviene guardar la fecha exacta, el sensor, el identificador del producto y el nivel de procesamiento. De cada producto derivado, la versión y la fecha de descarga, porque los productos globales se reprocesan y un resultado de hace dos años puede no reproducirse hoy con el mismo archivo.
Esa trazabilidad es lo que convierte un análisis en evidencia. Un informe que dice “se observó cobertura arbórea en 2019” vale poco; uno que dice qué escena, de qué día y de qué sensor lo muestra, se puede comprobar años después por alguien distinto.
La fecha exacta del cambio, cuando hay un hueco largo entre escenas útiles. Lo honesto es acotar el intervalo, no inventar un día.
Si el arbolado era bosque o sombra de cultivo, en casos límite. La estructura ayuda, pero la decisión final suele necesitar dato de campo o conocimiento local.
La legalidad, que no se observa desde órbita y va por otra vía documental, como se explica en diligencia debida EUDR.
Para la mayoría de las parcelas, sí. Los problemas aparecen en cambios pequeños bajo dosel cerrado y en linderos que a 10 m no se distinguen; ahí hace falta más resolución.
Sentinel-2 cubre desde 2015 con revisita de días, y Landsat desde los años ochenta con menos detalle [2][3]. Para la fecha de corte de 2020 hay archivo público abundante casi en cualquier zona.
No. La complementa. Es la única fuente fiable cuando la nube no deja ver, pero su interpretación es menos directa y conviene contrastarla con óptica cuando la haya.
Depende de si ya existe en archivo o hay que programarla, y de la superficie mínima que vende el proveedor. La compra de archivo es bastante más barata que una adquisición nueva.
Sí. La misma serie sobre las mismas geometrías se reutiliza en inventarios de carbono y en seguimiento de cultivos, como se ve en qué medir antes de certificar créditos de carbono.
Elegir la fuente no es una decisión técnica aislada: es la que fija el coste del expediente y lo que se podrá afirmar al final. Cómo se aplica parcela a parcela está en el servicio de expediente EUDR.
Fuentes
Imagen de portada: Rohitjahnavi, Canopy shyness, Malaysian rainforest (CC0), recortada y tratada.
Autor
M.Sc. Eimy Ramírez Ponce
Ingeniero geofísico. Maestro en Ciencias del Mar y Limnología por la UNAM.
Publicado el

Bosque y cultivo
Qué es la diligencia debida del reglamento europeo de deforestación, los tres pasos que exige, el calendario tras la prórroga y qué aporta el satélite.

Bosque y cultivo
Qué evidencia se necesita para demostrar que una parcela no se deforestó después del 31 de diciembre de 2020, con qué fuentes y cómo se resuelven las anomalías.

Bosque y cultivo
Cuándo basta un punto y cuándo hace falta polígono en la geolocalización EUDR, con cuántos decimales, qué errores rechaza el sistema y cómo se levanta cada parcela.
Siguiente paso
Cuéntanos la zona y qué decisión depende del dato. Te devolvemos alcance, plazo y costo, sin compromiso y sin que nadie tenga que desplazarse todavía.
Solicitar Soluciones