
Bosque y cultivo
Diligencia debida EUDR: qué pide y cómo se prueba
Qué es la diligencia debida del reglamento europeo de deforestación, los tres pasos que exige, el calendario tras la prórroga y qué aporta el satélite.
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El reglamento europeo de productos libres de deforestación exige coordenadas geográficas de cada parcela de producción con al menos seis decimales, y para toda parcela de más de 4 hectáreas, el polígono completo en vez de un punto [1]. No es un detalle administrativo: de la calidad de esa geometría depende que el resto del expediente pueda sostenerse.
Este artículo es para quien tiene que reunir la geolocalización de sus proveedores y quiere hacerlo una sola vez y bien.
Dos reglas, y una consecuencia.
Coordenadas con seis decimales. Ese nivel corresponde a fracciones de metro, así que no admite el redondeo típico de un GPS de móvil mal configurado.
Polígono por encima de 4 hectáreas. Por debajo, un punto puede bastar; por encima, hay que describir el contorno real de la parcela.
Conviene añadir un matiz práctico: la norma habla de parcela de producción, no de finca ni de explotación. Una finca con tres lotes separados son tres geometrías, y eso cambia tanto el conteo de superficies como el umbral que aplica a cada una.
La consecuencia: la geometría es lo que enlaza el producto con el terreno. Si el polígono está mal, toda la evidencia posterior —imágenes, series, informes— está mirando al sitio equivocado.
La lógica del reglamento es de verificabilidad: el operador declara que su producto no procede de tierra deforestada después del 31 de diciembre de 2020, y esa afirmación tiene que poder comprobarse contra información independiente [2].
Una dirección postal o un nombre de finca no permiten eso. Una geometría sí: sobre ella se puede superponer imagen de archivo, series de cobertura y productos de cambio forestal, y ver qué había antes y después de la fecha de corte.
De ahí que la calidad del polígono condicione todo lo demás. Un contorno que incluye 5 hectáreas de bosque vecino producirá alertas de cambio que no son de la parcela; uno que deja fuera media parcela dejará sin comprobar la zona que importa.
Dicho de otro modo: la geolocalización no es el dato administrativo del expediente, es el sistema de coordenadas de toda la evidencia.
En cultivos bajo sombra —café, cacao— la parcela rara vez es un rectángulo. Entra y sale del arbolado, bordea cauces y sigue la pendiente.
En nuestro caso sobre dos cafetales, las dos parcelas necesitaron un número de vértices muy distinto para quedar bien descritas.
Ese segundo número explica por qué un polígono de cuatro esquinas dibujado a ojo no sirve: incluye superficie que no es del productor y deja fuera parte de la que sí lo es. Cualquier análisis posterior sobre esa geometría hereda el error.
Depende del tamaño de la parcela y del tipo de lindero.
En parcelas grandes con linderos claros —un cambio de cultivo, un camino—, la imagen pública de 10 m de Sentinel-2 puede bastar para delimitar [3]. En cafetales bajo sombra, donde el lindero pasa entre árboles y el cultivo se confunde con el bosque, hace falta imagen de muy alta resolución.
En nuestro caso trabajamos con imagen de 50 cm por píxel anterior a la fecha de corte y con imagen de 3 m para las series posteriores. Con 10 m, esas parcelas no se habrían podido delimitar con fiabilidad.
Hay una alternativa útil cuando la nubosidad impide ver el terreno: el radar, que atraviesa la nube y aporta información de estructura [4], aunque no sustituye a la imagen óptica para dibujar un lindero fino.
Es una decisión de coste y de responsabilidad, y conviene tomarla antes de empezar.
El productor, con aplicación móvil. Barato y rápido, pero la calidad varía mucho y suele haber que revisar todo.
La cooperativa o el exportador, de forma centralizada. Es lo más eficiente cuando hay muchos socios, porque unifica criterios y formatos.
Un tercero técnico, sobre imagen o en campo. Más caro por parcela, pero produce un paquete homogéneo y auditable desde el principio.
En la práctica, el reparto habitual combina las tres: el productor señala dónde está su parcela, el técnico la delimita sobre imagen y la cooperativa consolida y declara. Lo que importa es que quede claro quién responde de cada geometría.
Dos caminos válidos: recorrer el perímetro con receptor GNSS o digitalizar sobre imagen de alta resolución. El primero es más preciso en linderos cubiertos; el segundo es mucho más rápido y permite trabajar con muchos proveedores a la vez.
Lo que no vale es mezclar criterios sin declararlo: si unas parcelas se levantaron en campo y otras sobre imagen, conviene que el expediente lo diga.
Antes de dar una declaración por buena conviene pasar los controles que después harán otros.
Validez geométrica. Polígonos cerrados, sin autointersecciones ni anillos duplicados.
Coherencia de superficie. La medida sobre el polígono frente a la declarada por el productor.
Solapes. Entre parcelas del mismo lote y con parcelas de terceros.
Ubicación plausible. Que el polígono caiga en la región declarada y sobre terreno compatible con el cultivo; un modelo digital del terreno ayuda a descartar geometrías imposibles, como una parcela de café en una pendiente extrema o en un cauce [6].
Formato y precisión. Estructura y decimales conforme a lo que exige el sistema de declaración, cuyos criterios operativos publica la propia Comisión [5].
Pasar estas cinco comprobaciones internamente cuesta poco y evita rechazos con plazo encima.
Superficie declarada que no coincide. Es la comprobación más simple y la que más discrepancias revela. En nuestro caso, un predio declarado como 95 ha midió 92,84 sobre el polígono.
Polígonos que se solapan entre productores vecinos, normalmente por levantamientos independientes sin revisión conjunta.
Geometrías inválidas: anillos que se cruzan, vértices duplicados o polígonos sin cerrar.
Coordenadas con pocos decimales, que sitúan la parcela con un error de decenas de metros.
Sistema de referencia equivocado, que desplaza el polígono cientos de metros sin que nadie lo note hasta que se superpone con la imagen.
Es la situación real de café y cacao: cientos de productores con parcelas de pocas hectáreas.
La vía práctica es combinar. Para las parcelas por debajo del umbral, punto con decimales suficientes y verificación por muestreo. Para las que superan las 4 ha, polígono levantado sobre imagen reciente, con revisión de superficie y de solapes.
Ese trabajo se hace una vez y sirve para años: la geometría no caduca mientras la parcela no cambie, y es la base sobre la que se apoya cualquier verificación posterior, como explicamos en cómo demostrar que una parcela está libre de deforestación.
En cadenas de café y cacao, el dato de origen suele estar repartido entre cientos de productores y una cooperativa que compra.
La forma eficiente de resolverlo es por lotes: la cooperativa aporta el listado de socios con superficie declarada y ubicación aproximada, y el levantamiento se hace de forma centralizada sobre imagen, parcela a parcela, con revisión posterior de superficies y solapes.
El productor interviene donde hace falta: confirmar linderos dudosos, resolver conflictos con vecinos y señalar parcelas que ya no están en producción.
Ese reparto evita el problema clásico de pedir a cada productor que aporte su polígono: geometrías de calidad desigual, sistemas de referencia mezclados y superficies que no cuadran con las declaradas.
Y deja un activo reutilizable: el mismo paquete de geometrías sirve para la declaración, para la verificación de deforestación y para cualquier otro esquema de trazabilidad que venga después, como detallamos en diligencia debida EUDR.
Las geometrías no son eternas, aunque duren años. Tres situaciones obligan a revisarlas.
Cambio de superficie. Ampliación, abandono parcial o venta de una porción.
Cambio de titular. El polígono sigue igual, pero la trazabilidad del producto cambia de manos.
División o agrupación. Una parcela que se parte en dos, o dos que se unifican, alteran el umbral de 4 hectáreas y por tanto el requisito de polígono.
En todos los casos conviene guardar la versión anterior con su fecha, no sobrescribirla: el expediente debe poder explicar qué geometría estaba vigente en cada declaración.
Qué imagen y qué fuentes se usan después para comprobar el dosel sobre esas geometrías está en Sentinel-2, radar o imagen comercial para verificar EUDR.
Un paquete de geolocalización utilizable incluye las geometrías en formato abierto y georreferenciado, la tabla de atributos por parcela, un informe de validación topológica y la comparación entre superficie declarada y medida.
Conviene añadir además la fecha y el método de levantamiento de cada parcela: es la información que permite auditar el conjunto años después, cuando quien lo hizo ya no esté.
El levantamiento sobre imagen de un lote de parcelas es trabajo de gabinete: el coste depende del número de parcelas y de la resolución necesaria, y el plazo se mide en días o semanas según el volumen.
El trabajo de campo con GNSS es más caro por parcela y depende de accesos y de disponibilidad del productor, pero resuelve linderos que la imagen no distingue.
La revisión —validez, superficies, solapes— es rápida y conviene hacerla siempre, incluso sobre geometrías que llegan hechas: es donde aparecen los problemas que después bloquean una declaración.
Para parcelas por debajo de 4 hectáreas, según la norma. Por encima de ese umbral hace falta el polígono completo con los contornos reales de la parcela [1].
Coordenadas con al menos seis decimales. Un GPS de móvil bien configurado suele bastar; el problema habitual es el redondeo, no el equipo.
Sí, siempre que la resolución permita distinguir los linderos reales. En cultivos bajo sombra conviene imagen de muy alta resolución, y conviene dejar registrada la fecha de la escena usada.
Hay que resolverlo antes de declarar, porque indica una de dos cosas: un error de levantamiento o un conflicto real de linderos entre vecinos. La segunda es más lenta de resolver y conviene detectarla pronto.
Sí. Un polígono bien levantado vale para la declaración europea, para certificaciones de origen y para proyectos de carbono, como los que tratamos en qué medir antes de certificar créditos de carbono.
Cuando la parcela cambie de superficie o de titular. Mientras tanto, la geometría sigue valiendo.
La geolocalización no es el trámite previo al expediente: es su cimiento. Si el polígono está mal, todo lo que se construya encima también lo estará. Cómo se levanta y se valida el conjunto se plantea en el expediente EUDR.
Fuentes
Imagen de portada: Feria de Productores, Café bajo sombra (CC BY 2.0), recortada y tratada.
Autor
M.Sc. Eimy Ramírez Ponce
Ingeniero geofísico. Maestro en Ciencias del Mar y Limnología por la UNAM.
Publicado el

Bosque y cultivo
Qué es la diligencia debida del reglamento europeo de deforestación, los tres pasos que exige, el calendario tras la prórroga y qué aporta el satélite.

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Qué evidencia se necesita para demostrar que una parcela no se deforestó después del 31 de diciembre de 2020, con qué fuentes y cómo se resuelven las anomalías.

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Qué fuente satelital sirve para verificar EUDR según el tamaño del cambio a detectar: resolución, revisita, archivo disponible y cuándo hay que pagar por la escena.
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