Dos predios de café bajo sombra, 97,34 ha en total, con un inventario de
campo de 2019 sobre uno de ellos y nada sobre el otro. La pregunta era cuánto carbono aéreo hay en los dos, y con cuánta confianza. El resultado son
25 926 t CO₂e almacenadas y 249 t CO₂e al año de acumulación, con un
intervalo al 95 % de ±47 % que no es un defecto del satélite: es lo que da de sí
la referencia de campo disponible.

Por qué este sitio
Un predio grande —92,84 ha medidas frente a 95 declaradas— del que se conoce el
lindero y poco más, y una finca pequeña de 4,49 ha sembradas que sí tiene
medición directa: nueve parcelas circulares de 500 m² levantadas el 24 de
febrero de 2019, con el diámetro y la altura de cada árbol, levantadas por terceros.
La pregunta no es cuánto carbono hay en las parcelas medidas. Es cuánto hay en
las 93 ha donde nadie midió, y cuánto se puede defender esa cifra.
Primero: qué hay en el suelo

Antes de estimar carbono hay que saber sobre qué se estima. Las clases se
definen por lo que se puede medir —presencia de cobertura vegetal y presencia de
dosel— y por su posición respecto al cafetal declarado:
| Clase | Predio grande | Finca pequeña |
|---|
| Suelo sin cobertura vegetal | 0,02 ha | 0,08 ha |
| Cobertura vegetal sin dosel | 6,29 ha | 0,04 ha |
| Cobertura con dosel, dentro del cafetal declarado | 26,56 ha | 4,37 ha |
| Cobertura con dosel, fuera del cafetal declarado | 59,97 ha | — |
El dosel arbóreo cubre 86,53 ha, el 93,2 % del predio grande. El suelo
descubierto no llega a 0,1 ha en ninguno de los dos.
Y aparece lo primero que no se esperaba: el lindero declarado del
cafetal no coincide con la estructura real del terreno. El polígono declarado
mide 5 409 m de perímetro, más que el del predio completo, que tiene el triple
de superficie; entra y sale del bosque en forma de peine. La zona de dosel bajo
no se detiene en la línea declarada, sigue hacia el sur y el sureste; y el
sector norte del cafetal declarado es en realidad bosque cerrado de dosel alto.

Esa comparación es la que autoriza el paso siguiente. La distribución de altura
del dosel del cafetal declarado y la del cafetal medido en campo se superponen
casi por completo —mediana de 6,0 m frente a 7,1 m—, mientras que la del resto
del predio se desplaza seis metros hacia arriba. El cafetal sin medir tiene la
misma estructura que el cafetal medido, y por eso la referencia de campo se le
puede trasladar.
De dónde sale la incertidumbre

Aquí está el número que manda en todo el informe. Las nueve parcelas van de
8,2 a 91,5 t C/ha: un factor once entre la más pobre y la más rica, con un
coeficiente de variación del 56 %. La media es de 42,6 t C/ha y su intervalo
al 95 % va de 24,3 a 61,0.
Ninguna cifra derivada puede ser más precisa que su referencia. El ±47 % que
acompaña al inventario de las 93 ha no lo pone el satélite: lo pone el
muestreo de campo, y se arrastra intacto hasta el final.
El panel derecho explica la dispersión: el carbono de cada parcela sigue al área
basal de su arbolado de sombra con un r de 0,86. La sombra aporta el 99 % del
carbono aéreo y el café el 1 %. Una parcela con un árbol de sombra y 124
cafetos almacena 8 t C/ha; otra con trece árboles y 135 cafetos, 92.
Las cuatro fuentes de satélite
El carbono se estimó con cuatro productos de teledetección —GEDI L4A, ESA CCI
Biomass, Planet Forest Carbon Diligence y Sylvera Atlas— y se contrastaron
contra el inventario de campo.

Tomadas una a una se desvían entre −13,1 % y +21,4 % respecto al valor
medido. Dos quedan por encima y dos por debajo, y las cuatro caen dentro del
intervalo de confianza del campo. El promedio de las cuatro se desvía +4,6 %,
y es el que se traslada al predio sin medir.
Conviene decir lo que esto no es. Las cuatro fuentes no son independientes:
Planet Diligence entrena su modelo sobre GEDI L4A, y ESA CCI Biomass calibra sus
alometrías con GEDI e ICESat-2. La de Sylvera no está documentada. Que coincidan
entre sí dice menos de lo que parece.
Por eso el contraste se cierra con un sensor ajeno a esa calibración: el radar
de banda L de ALOS-2 PALSAR-2, sensible a la biomasa leñosa. Sitúa el cafetal
del predio grande 0,86 dB por encima de la finca de referencia, y el resto del
predio 1,77 dB por encima: el mismo orden que las densidades estimadas.
Y hay un hueco que no se tapa: sobre el resto del predio grande, que son 63 de
las 93 ha, sólo dos de las cuatro fuentes tienen cobertura.
El inventario

| Zona | Superficie | Densidad | Existencias | Intervalo al 95 % |
|---|
| Predio grande · cafetal declarado | 30,13 ha | 63,6 t C/ha | 7 026 t CO₂e | 3 830 – 10 222 |
| Predio grande · resto | 62,71 ha | 78,7 t C/ha | 18 105 t CO₂e | 9 510 – 26 700 |
| Predio grande · completo | 92,84 ha | 73,8 t C/ha | 25 131 t CO₂e | 13 345 – 36 917 |
| Finca de referencia | 4,49 ha | 48,2 t C/ha | 795 t CO₂e | 426 – 1 164 |
La densidad no es uniforme: el resto del predio almacena 78,7 t C/ha y el
cafetal declarado 63,6, un 19 % menos, que es justo lo que cabe esperar de un
bosque cerrado frente a un cafetal aclarado.
La captura anual es de 249 t CO₂e sobre las 90,67 ha con arbolado, entre 203
y 296 según el extremo de la banda. Sale de aplicar la tasa publicada para
sistemas agroforestales de café mexicanos maduros —0,61 a 0,89 t C/ha al año—
a la superficie arbolada.
Esa captura anual es una tasa de referencia aplicada a la superficie, no una
medición. Certificar créditos de carbono exige medirla en el propio predio.
Por qué no se mide el cambio con las series

Tres de las cuatro fuentes entregan una serie anual, y la tentación es leer en
ella la acumulación de carbono. No se puede. Sobre la misma superficie del
cafetal y en el periodo que cada una cubre, ESA CCI marca +2,70 t C/ha al año,
Sylvera Atlas −0,27 y Planet Diligence −0,04: tres signos distintos para el
mismo bosque, con una discrepancia mayor que el cambio que se busca.
Por eso el incremento de 2019 a 2026 se calcula con la tasa publicada —+5,6 t
C/ha en 7,52 años— y no con las series. Decirlo es parte del entregable.
Límites de este trabajo
- Sólo biomasa aérea en pie. No entran raíces, ni madera muerta, ni
hojarasca, ni carbono del suelo, que en un cafetal bajo sombra puede ser una
fracción comparable.
- El intervalo de ±47 % viene del inventario de campo: nueve parcelas sobre
0,45 ha con un coeficiente de variación del 56 %. Reducirlo exige más
parcelas, no mejores satélites.
- El traslado de la referencia al predio sin medir se apoya en que las dos
distribuciones de altura del dosel coinciden. Es un argumento sólido, pero
sigue siendo una extrapolación.
- Las cuatro fuentes comparten calibración entre sí. El único control
verdaderamente independiente es el radar de banda L, y da un orden, no una
cifra.
- La tasa de acumulación es de la literatura, no del predio.
- Este inventario no es un documento de diseño de proyecto y no basta para
emitir créditos bajo ningún estándar.
Qué se entrega
| Producto | Formato |
|---|
| Mapa de clases de cobertura y de altura del dosel | GeoTIFF georreferenciado |
| Existencias e intervalo de confianza por zona | CSV y JSON |
| Series anuales de cada producto sobre cada zona | CSV |
| Contraste de las fuentes contra el inventario de campo | CSV |
| Informe con la metodología y las comprobaciones | Markdown y PDF |
Fuentes y licencias
- GEDI L4A (NASA / ORNL DAAC) y ICESat-2 (NASA / NSIDC). Dominio público.
- ESA CCI Biomass v6.0 (Agencia Espacial Europea). Uso abierto con atribución.
- Planet Forest Carbon Diligence y Sylvera Atlas: productos comerciales
bajo licencia.
- ALOS-2 PALSAR-2, mosaico anual global de 25 m (JAXA), polarización HV.
- PlanetScope y GeoEye-1 para las imágenes de alta resolución.
- Continuo de Elevaciones Mexicano 3.0 y modelo digital de terreno LiDAR
(INEGI).
- Tasa de acumulación: Ruiz-García, Monterroso-Rivas, Valdés-Velarde,
Escamilla-Prado y Gómez-Díaz (2022), Agronomía Mesoamericana 33(3), 48671.
- Inventario de campo de 2019 levantado por terceros.
Aviso
Este documento presenta una estimación de existencias de carbono con su
incertidumbre declarada. No constituye una verificación acreditada ni habilita
la emisión de créditos de carbono bajo ningún estándar.