Agua

Cómo localizar agua subterránea antes de perforar un pozo

HA
M.Sc. Héctor A. Fdez Hdez
··8 min de lectura

Escuchar

Afloramiento de roca granítica en un paisaje con vegetación dispersa.

Localizar agua subterránea no es encontrar una vena: es entender dónde el subsuelo almacena y transmite agua y dónde se recarga. En roca dura, eso significa identificar el perfil de alteración y las fracturas; en un valle sedimentario, los niveles permeables. El trabajo serio combina gabinete, geología, geofísica y un modelo conceptual, y termina con una coordenada, una profundidad y un intervalo a captar.

Este artículo es para quien tiene que perforar y quiere reducir el riesgo de un sondeo seco o de bajo caudal.

Lo primero: qué es un acuífero y cuál hay debajo

Un acuífero es la roca o el sedimento que almacena agua subterránea y la deja circular hasta un pozo. No es lo mismo buscar agua en un valle aluvial que en granito. La estrategia cambia por completo.

En medio sedimentario, el agua está en los poros del material. Interesan los niveles permeables, su espesor y su continuidad lateral.

En roca dura —granito, gneis, esquisto—, la roca sana no almacena casi nada. El acuífero lo forman los horizontes de alteración: una capa de saprolita, que almacena pero conduce mal, y debajo una capa fisurada, que conduce bien. Ese esquema, descrito en la literatura sobre acuíferos de roca cristalina [1] [2], es el que explica por qué dos pozos a cien metros uno de otro dan caudales muy distintos.

Esa diferencia condiciona incluso la pregunta inicial. En un valle sedimentario tiene sentido preguntar a qué profundidad está el acuífero; en roca dura, la pregunta correcta es dónde el perfil de alteración tiene espesor suficiente y está bajo el nivel del agua.

La consecuencia práctica es directa: en roca dura, el objetivo del sondeo es cortar la capa fisurada por debajo del nivel del agua, y ese intervalo es el que hay que estimar antes de perforar.

Qué se puede ver desde gabinete

Antes de pisar el terreno hay bastante información disponible, y bien usada acota mucho el problema.

La topografía. Zonas de acumulación de flujo, vaguadas y terreno tendido reciben e infiltran más agua que las laderas empinadas.

La red de drenaje y los lineamentos. Los alineamientos del relieve y de la red suelen marcar fracturas, que son las vías de circulación en roca dura.

La vegetación en época seca. Verdor en estiaje, cuando el resto se seca, indica agua accesible cerca de la superficie.

La humedad superficial. Índices de agua sobre imagen multiespectral señalan zonas húmedas persistentes.

Las dos primeras salen de un modelo digital del terreno, como el de Copernicus con 30 m de paso [5]; las dos últimas, de imagen multiespectral, donde Sentinel-2 aporta cobertura sistemática y gratuita [4] y la imagen comercial añade detalle cuando hace falta distinguir parcelas pequeñas.

Esas capas se combinan en un índice de potencial, que no es un mapa de agua: es un mapa de dónde mirar. En un índice de potencial sobre 3 m de píxel usamos seis capas ponderadas, con la topografía aportando casi la mitad del peso.

Pesos de las seis capas del índice de potencialÍndice topográfico de humedad: 25 % % del índice · Modelo del terreno de 30 mÍndice topográfico de humedadModelo del terreno de 30 m25 %Pendiente, invertida: 20 % % del índice · El terreno tendido infiltraPendiente, invertidaEl terreno tendido infiltra20 %Verdor al final de la seca: 20 % % del índice · 31 escenas de 3 m de píxelVerdor al final de la seca31 escenas de 3 m de píxel20 %Densidad de drenaje: 15 % % del índice · Ventana de 1 kmDensidad de drenajeVentana de 1 km15 %Se completan con densidad de lineamentos (10 %) y humedad superficial (10 %). Caso de estudio de GeoAltia.

Por qué el mapa no decide dónde perforar

Un índice de potencial ordena el terreno por favorabilidad relativa. Eso es útil y tiene un límite claro: no da profundidad, ni caudal, ni estructura del subsuelo.

Las clases del índice, además, se construyen por cuantiles: cada una ocupa una quinta parte del área. El mapa no dice que el 20 % del terreno tenga potencial muy alto; dice dónde está el mejor 20 % de ese terreno concreto.

Por eso la secuencia correcta termina en campo. El gabinete elige las zonas, la geofísica mide bajo ellas y el modelo conceptual traduce esa medida en una columna esperada.

Del mapa al punto de perforación01GabineteTopografía,drenaje, verdor,lineamentos02ÍndiceZonas favorablesordenadas03GeofísicaPerfiles deresistividad enlas zonas elegidas04ModeloSaprolita, capafisurada y niveldel agua05PropuestaCoordenada,profundidad eintervalo06PerforaciónCon columnaesperada ycriterios deparadaEl satélite prioriza; la geofísica decide. Saltarse el tercer paso es perforar a ciegas.

Qué reduce de verdad el riesgo de un sondeo seco

Un modelo conceptual explícito. Saber qué se busca —qué capa, a qué profundidad, con qué espesor— es lo que convierte un punto en una propuesta defendible.

Geofísica en el punto. Un perfil de resistividad muestra los contrastes del subsuelo y permite estimar espesores. Lo tratamos en tomografía eléctrica para buscar agua.

Información de pozos vecinos. Columnas, niveles y caudales de la zona son la mejor referencia disponible, y suelen existir en registros administrativos o en la memoria del propietario.

Criterios de parada y de captación definidos antes de empezar la máquina, para no decidir sobre la marcha.

Y lo que no reduce el riesgo: elegir el punto por la forma del terreno a ojo, por una varilla o por un mapa general sin comprobación en campo.

Qué aporta la geofísica que no aporta el gabinete

El mapa ordena la superficie; la geofísica mira hacia abajo.

Un perfil de resistividad eléctrica distingue materiales por su capacidad de conducir corriente, que depende de la porosidad, del agua que contienen y de su salinidad. Con esa información se estiman espesores y se localizan contrastes: dónde acaba la saprolita, dónde empieza la roca fisurada, dónde hay zonas húmedas.

El resultado de una inversión de datos de resistividad viene con su propio indicador de ajuste, el error RMS, que dice cuánto se parece el modelo a los datos medidos [3]. Ese número se declara igual que cualquier otro error, y ayuda a juzgar la confianza del resultado.

Lo que la geofísica no da es caudal ni litología directa: da contrastes de una propiedad física, que se interpretan con el modelo conceptual y con la información de pozos cercanos.

Cuánto tarda el proceso

El gabinete es rápido: con el archivo disponible, el índice de potencial y la selección de zonas se resuelven en días.

La geofísica depende de la logística: accesos, permisos del propietario y superficie a cubrir. Dos o tres líneas bien situadas suelen bastar en una parcela, y se ejecutan en una jornada de campo.

La interpretación y la propuesta de sondeo llevan después unos días más. En total, semanas, frente a los meses que puede costar repetir una perforación fallida.

Conviene además dejar tiempo para lo administrativo: en muchos sitios la perforación requiere autorización, y los plazos del organismo de cuenca no dependen del estudio.

Qué entrega un estudio serio

Una propuesta de sondeo completa incluye la coordenada, la profundidad total prevista, la columna esperada con espesores por capa, el intervalo a captar y una alternativa por si el principal falla.

Debe incluir también lo que no se sabe: la incertidumbre de la estimación, las limitaciones del método y la advertencia de que el caudal solo se conoce con el aforo, una vez perforado.

Preguntas frecuentes

¿El satélite puede decir dónde hay agua?

No. Puede ordenar el terreno por favorabilidad y ahorrar campañas, pero la decisión de perforar exige geofísica y modelo conceptual.

¿Cuánta profundidad hay que prever?

Depende del perfil de alteración o de la estratigrafía. En roca dura, el objetivo suele estar en las primeras decenas de metros bajo la superficie.

¿Se puede saber el caudal antes de perforar?

No. Se puede estimar si la estructura es favorable; el caudal lo da el aforo.

¿Sirve en cualquier tipo de roca?

El enfoque cambia: en sedimentos interesa la estratigrafía; en roca dura, el perfil de alteración y las fracturas.

¿Qué indicadores de imagen funcionan de verdad?

Los que responden a la física del problema: topografía, drenaje, verdor en estiaje y lineamentos. Los detallamos en imágenes satelitales para agua subterránea.

¿Cuánto cuesta el estudio frente a la perforación?

El estudio es una fracción del coste de un sondeo. Comparado con perforar en el sitio equivocado, sale barato, como explicamos en prospección de agua subterránea.

Buscar agua subterránea es reducir incertidumbre por pasos: primero el terreno favorable, después la estructura bajo él, y solo al final la coordenada. Ese recorrido se plantea antes de gastar en máquina, en el servicio de agua subterránea.


Fuentes

  1. Dewandel, B., Lachassagne, P., Wyns, R., Maréchal, J. C. y Krishnamurthy, N. S. (2006). A generalized 3-D geological and hydrogeological conceptual model of granite aquifers controlled by single or multiphase weathering. Journal of Hydrology, 330(1–2), 260–284.
  2. Lachassagne, P., Dewandel, B. y Wyns, R. (2021). Review: Hydrogeology of weathered crystalline/hard-rock aquifers. Hydrogeology Journal, 29, 2561–2594.
  3. Loke, M. H. Tutorial: 2-D and 3-D electrical imaging surveys.
  4. ESA. Sentinel-2 MSI User Guide.
  5. Copernicus. Copernicus DEM.

Imagen de portada: U.S. Fish and Wildlife Service, Landscape of Granite Outcrop (dominio público), recortada y tratada.

Autor

M.Sc. Héctor A. Fdez Hdez

Ingeniero geofísico. Maestro en Ciencias del Mar y Limnología por la UNAM.

Publicado el

Compartir

Artículos relacionados

Siguiente paso

Llévalo a tu terreno

Cuéntanos la zona y qué decisión depende del dato. Te devolvemos alcance, plazo y costo, sin compromiso y sin que nadie tenga que desplazarse todavía.

  • Respuesta en 24 – 48 h laborables
  • Sin visita previa
  • Datos crudos y formatos abiertos
logoSolicitar Soluciones